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Desarrolla tu carisma con excelencia

¿Es el carisma un regalo? Si muchos lo creen, está mal. ¡Cultiva el carisma! La voluntad y el trabajo de un entrenador personal te permite desarrollarlo y llevar a quienes te rodean a querer escucharlo, seguirlo. Asique como haces eso

¿Conoces a una persona carismática? Si piensa en alguien en particular, estará de acuerdo con nosotros en que tiene algo más. Un regalo para magnetizar a quienes la rodean y crear un cierto aura a su alrededor. Entonces, un día, puede que te hayas dicho a ti mismo: quiero “eso”, calificando así una presencia, un discurso, una facilidad. Para los antiguos griegos, el carisma era un regalo de las deidades otorgado a ciertos humanos en particular, una gracia. Es la idea actual de una cualidad innata que no se puede ganar. Nacemos con eso o no. Un testamento personal

Dicho esto, el carisma no es una fuerza misteriosa.

Trabaja más duro de lo que adquieres. Es sobre todo una especie de “estatus” social otorgado por otros. Una persona carismática solo puede ser carismática dentro de un grupo y en un contexto dado. ¡Apunta solo en tu sala de estar! Por lo tanto, se trata de impresionar a los demás para que influyan y sean «seguidos». Cualidades de autoridad casi naturales, esenciales para los líderes. Sin embargo, no se equivoquen, el carisma no se parece en nada a la dominación. Uno se refiere a «ser» mientras que el otro se refiere a «hacer».

Un trabajo imprescindible en uno mismo

El desarrollo del carisma debe surgir de una voluntad personal que, por supuesto, puede tener como base unas cualidades innegables, pero que debe acentuarse trabajando sobre uno mismo. La ayuda de un entrenador puede, en este sentido, ser útil para conocerse mejor y discernir dónde trabajar.
Aquí están nuestras 5 recomendaciones clave por ahora.

1. Cree en ti mismo con valentía y responde a tus vulnerabilidades

Para que otros quieran seguirte, deben ver que, como líder, sabes cómo liderar la barra. Deben ver que tienes carácter, que sabes lo que quieres y quién eres. Ésta es la noción importante de este primer punto. Ciertamente tienes debilidades y cualidades, como todos los demás. Sin embargo, apostará por sus fortalezas para olvidar sus debilidades. Pero estos no te obsesionarán porque te darás cuenta de que la valentía no es omnipotencia o impotencia, sino el hecho de avanzar independientemente de tus vulnerabilidades. La personalidad es muy importante. Aprenda hoy a reconocer que es una persona única y cultive sus diferencias sabiendo bien lo que le gusta y lo que no. Un líder es ante todo una persona que ha aprendido a desarrollar las semillas talentosas que se le plantaron y asume la responsabilidad de sus miedos.

2. Motívese con una visión emocionante

Ser carismático es tener una meta, estar motivado por una meta que los demás no ven (todavía). Este enfoque requerirá que tome decisiones y asuma algunos riesgos. Solo podemos tomar un curso refutando otros destinos. Esto conlleva muchas responsabilidades de tu parte, de ahí la obvia necesidad de tener confianza en ti mismo y no ceder ante el primer problema que se te presente. Tendrás que elegir, apreciar, adoptar y presentar esta visión a tu equipo. Tendrán que imaginarlo como potencialmente real, a la vuelta de la esquina. Los franceses siempre han tenido la moral baja. Más aún ahora. Un líder carismático reclama para sí mismo y su equipo una visión optimista que pondrá en escena todos los días. Ambicioso para él y su equipo, calma y drena a su alrededor una energía que atrae todas las miradas y multiplica por diez el potencial.

3. Gana altura sin dejar de ser accesible

No se trata de desprecio. Sin embargo, si desea desarrollar su carisma, tendrá que dejar de lado todas las pequeñas conversaciones de la máquina de café y los chismes de la oficina. Al cultivar una cierta altura, en relación con las personas que te rodean, ya no perderás el tiempo concentrándote en nimiedades sin importancia que a menudo solo ocuparán tu mente, innecesariamente. No significa aislarse del mundo.
De lo contrario, corre el riesgo de quedarse atrapado en una burbuja y, en el mejor de los casos, ser carismático consigo mismo. Pero tener una reserva que el general De Gaulle dijo estaba hecha de distancia y misterio. Mantenga siempre su palabra en el objetivo, hable menos y escuche más. Al estar atento a las personas que te rodean, tomarás nota de las opiniones y comprenderás mejor el entorno que te rodea.

4. Trabaja en tus habilidades

Se espera que un líder tenga alguna presencia física. Por supuesto, no estamos todos en el mismo barco de este lado. Sin embargo, nada te impide lucir bien en tus zapatos y mostrárselo a los demás cuidando tu apariencia exterior y adoptando una apariencia que te diferencie y realce todos tus atributos. Porque lo excelente es etimológicamente lo que “deja las filas”. Por eso, es recomendable adoptar prendas que resalten tu personalidad sin caer en extremos.
Elige ropa a tu medida, dientes blancos, un apretón de manos franco y dinámico para un primer contacto excepcional. Cuida también tu postura física. Comunica quién eres a través de tu personalidad, pero también todo lo que no dices. Los gestos hablan por ti. Necesitas conocer tu cuerpo y sus reacciones cuando estás especialmente frente a un grupo, para trabajar en todo lo que no se habla. Esto incluye más vigor y franqueza en los gestos, una postura vertical y una cara vuelta hacia arriba y no hacia abajo.

5. Puesta en escena de sus discursos

A medida que comiences a crecer en poder y carisma y a destacar, tus discursos serán detallados por tus colaboradores y por aquellos que están esperando saber si eres el hombre para el trabajo. Para demostrarles que es correcto, la dramatización de su discurso es un requisito previo. Esto no impide que sea genuino o espontáneo. Sin embargo, como tienes algo que decir, tienes que decirlo bien. Con precisión, claridad pero también originalidad, dramatización y narración.
Tienes que desafiarte a ti mismo, trascender tu propio discurso para capturar a tu audiencia. Uno de los consejos es reducir el tiempo de conversación con pausas. Además, no lea el texto frente a usted, pero prepárese para mirar a las personas frente a usted. Y, sobre todo, ¡desterrar las banalidades! Al sorprender a tu audiencia, podrás dejar una impresión duradera y crear un poco de magia a tu alrededor y a quienes te escuchan.

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